Sexualidad en la infancia

Somos seres sexuados, y eso es así. En nuestro ADN tenemos dos cromosomas que según sean XX y XY van a marcarnos biológicamente como hombres o mujeres.

Al nacimiento, según hayamos desarrollado genitales femeninos o masculinos, se nos catalogará de niño o niña; y esto indefectiblemente va a marcar las dimensiones sociales y psicológicas de los siguientes años: ropa determinada, juguetes, actividades, juegos…

 

Recuerdo haber visto un experimento sociológico en el que a un bebé se le ponía ropa de niña (rosa, vestido) y a ese mismo bebé se le ponía después ropa de niño (azul, pantalones). En realidad no se conocía el sexo, y nadie lo preguntó. Estuvieron alzando y cogiendo en brazos a ese pequeñ@ varios extraños adultos, y fue muy interesante observar como dependiendo de la manera en la que iba vestido así le hablaban: cuando se presumía que era varón le sujetaban más fuerte, le hablaban con tono más alto, y le decían cosas tipo “ qué bebé más fuerte, menudas patadas que pegas, seguro que vas a ser futbolista”. Mientras que ese mismo bebé, cuando iba vestido más femenino , lo cogían con ternura, le ponían vocecitas al hablar y le decían cosas como “qué guapa eres, y que dulce…”.

Os dejo el enlace de la “Mente en pañales” https://www.youtube.com/watch?v=7hBX7YUAx2I

Los niños y niñas comienzan desarrollar la identidad de género en torno a los 2-3 años. Pero es algo que se va forjando desde que nacen, ya que desde entonces se les va reforzando por parte de los cuidadores, la familia y la sociedad. A la vez van desarrollando el rol de género, que sería el conjunto de comportamientos y gustos asumidos socialmente como aceptables según seas hombre o mujer- aficiones, forma de vestir, juegos, profesiones… Tanto la identidad como el rol de género que viene marcado desde bien pequeños van a definir su manera de sentir, pensar, actuar.

Desde bebés comienzan a tocarse los genitales, sin ningún tipo de propósito. En torno a los 2-3 años ya preguntan y diferencian entre los chicos – que tienen ‘colita’ y las chicas – que tienen ‘chichi’. Mi recomendación es que aunque uséis en casa nombres divertidos para los genitales, conozcan el verdadero nombre de cada una de las partes del cuerpo. Al igual que la nariz es nariz (aunque a veces podamos decirla ‘porra’, ‘napia’), el pito es el pene y el chichi es la vulva. Así de natural y de fácil, va a ser importante en años posteriores, el quitarles el tabú que podemos llegar a establecer en la adolescencia. Nadie se escandaliza cuando llamamos nariz a la nariz, no?

En torno a los 5 años, su curiosidad va más allá, y nos preguntan de donde vienen los bebés, exploran y tocan sus genitales, les ponen nombre. A algunos padres esto les puede incomodar, pero es un momento fantástico para poder normalizar la sexualidad desde pequeños. Si no nos encontramos cómodos, podemos recurrir a cuentos, ilustraciones. Os aseguro que existe muchísimas bibliografía sobre cómo aproximarnos en edades tempranas a la sexualidad, tratadas con delicadez, respeto.

Os dejo algunos títulos que me encantan:

Sexualidad contada para Niños y niñas

Ahí abajo

De dónde venimos?: Un clásico imprescindible de educación sexual para adultos y niños.

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