Cicatrices y dolor en el coito

Las causas de la dispareunia son múltiples desde físicas, infecciosas, psicológicas y un largo etcétera y en las próximas entradas me dispongo a hacer un estudio de las más frecuentes.

Como profesional de la salud, mi día a día en mi práctica clínica es habitual que durante la entrevista o anamnesis en un contexto de valoración de suelo pélvico; las mujeres refieran dolor relacionado con la penetración.

Muchas mujeres se encuentran en época postparto, y vienen a realizarse una valoración del estado de su suelo pélvico tras un parto vaginal o una cesárea. Es entonces, que aunque no consulten específicamente por este motivo, y en muchas ocasiones ni siquiera le presten importancia, cuando sale a la luz que el coito no es cómo era, que en muchas ocasiones no es sólo «molesto» sino que duele.

Y sabéis qué tienen en común una mujer que ha dado a luz por vía vaginal o cesárea, a parte de que ambas han parido… pues una posible cicatriz.

Las cicatrices son alteraciones permanentes  debidas a un daño infligido a la piel y se asocian al proceso natural de reparación de la zona afectada, en el caso de las puerperas pueden ser secundarias a una incisión de cesárea, episiotomía y/o desgarro.

Las cicatrices pueden tener un impacto diverso estético, funcional, psicológico, etc., en la vida de algunas mujeres. La formación del tejido cicatricial puede producir cambios en la estructura de la dermis, apreciables en forma de alteraciones en la textura, el color, la elasticidad y puede además crear adherencias que afectan a distancia.

Todas las cicatrices deben ser valoradas, y muchas de ellas tratadas. Dependiendo de cada una, su tratamiento irá en uno u otro sentido, dependiendo del objetivo que queramos conseguir: desde masajes, punción, kinesiotape, radiofrecuencia, infiltración con corticoides, laser…

Pero muchas veces detrás de un dolor relacionado con el coito, tenemos una cicatriz. Veamos las diferencias entre unas y otras:

Cicatriz en periné:

  • Las cicatrices en el periné, debidas a una episiotomía o un desgarro suelen causar dolor superficial o en la zona media de la vagina.
  • Si la cicatriz está muy tensa, pueden incluso llegar a provocar sangrado (si le añadimos que la mujer tenga alteración en la lubricación).
  • Es también frecuente que tras la penetración persista la  molestia, escozor o el prurito durante horas después.
  • Lo normal es que sea de aparición temprana, es decir casi desde que se retoman las relaciones completas.

Cicatriz de cesárea:

  • Por otro lado las cicatrices debidas a una cesárea también pueden producir dolor, más frecuente en la penetración profunda.
  • La aparición suele ser más tardía, puede aparecer a los meses o años del parto.
  • La mujer puede referir molestias después del coito, tipo sensación de peso o dolor tipo regla.
  • Es debido a las adeherencias que se forman con el tiempo, en una cicatriz no tratada. Éstas pueden impedir el tenting vaginal (capacidad que tiene la cúpula de la vagina de ascender, para permitir la entrada del pene, y que éste no golpee), con lo que la vagina quedaría más corta, y durante la penetración el pene impactaría continuamente en el cuello y en el fondo vaginal.

Lo que ambas tienen en común, aunque su abordaje sea diferente es que tienen tratamiento. Y éste puede ser un antes y un después en tu vida sexual.

Además si no las tratamos, pueden ser la causa de otras alteraciones tipo incontinencia, prolapsos etc. Pero eso ya es otro capítulo.

Ponte manos a la obra si quieres mejorar tu vida sexual, no minimices las sensaciones, siempre hay una solución. El quid de la cuestión reside en tí y en tus ganas de mejorar.

 

El dolor es las relaciones sexuales #noesnormal y siempre tiene solución.

 

 

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