Si quieres tener una buena vida sexual, comienza por desearte a ti mism@.

Y es que en los años que llevo acompañando a mujeres en el retorno a su vida sexual tras la maternidad, uno de los principales factores de riesgo para las disfunciones sexuales es un bajo autoconcepto o una baja autoestima.

¿Qué piensas de ti mism@? ¿Te gusta lo que ves en el espejo? ¿Te sientes cómod@ en tu cuerpo? Nuestras experiencias, vivencias, personalidad, carácter marcaran en parte nuestra autoestima – y esto empieza a forjarse en la infancia, así que si tienes hijos, cuida muy mucho cómo les hablas, el mensaje sobre ellos mismos que reciben de ti es muy importante.

Aquí van algunos consejos que les doy a mis pacientes:

  • Conócete, explórate, descúbrete. No sólo físicamente, sino que detente un momento a prestar atención a cómo te hablas, lo que te dices. Presta atención a tus emociones, permítete sentirlas.
  • Sé auténtico. No intentes aparentar nada de lo que no seas, eres único (y eso es lo que te hace especial) Muéstrate como eres en realidad, lo que piensas, lo que sientes.
  • Reconoce tus puntos fuertes (y los que no lo son): Potencia tus capacidades, lo que te gusta de ti, sácate partido – eso te hará tener más confianza en ti. Puede que tus pechos sean preciosos, tus ojos, tus manos, tu manera de moverte, o de besar…
  • No te compares con los demás: y sobretodo con las personas que se muestran en las redes. Cada uno tiene sus gustos, sus ritmos, sus tempos.
  • No necesitas la aprobación de nadie para ser tú. No es un examen, vamos. Que a quién no le gustes que no mire. Los piropos son bienvenidos, siempre que te hagan sentir bien; pero recuerda siempre que debes buscar tu propia aceptación.
  • Cuida tu cuerpo y tu mente: practica deporte (muchos son los beneficios a nivel hormonal, físico y psíquico) tanto aeróbico, como con algo de carga. Intenta evitar el impacto en la manera de lo posible. Para cuidar la mente, lee, escucha música, medita, yoga, pasa ratos contigo mism@. Las endorfinas te ayudarán a mejorar el estado de ánimo, a ver las cosas más positivas – son opiáceos endógenos, una droga muy potente.
  • Respétate y premiáte: el respeto empieza por uno mism@. Y por supuesto alégrate por conseguir tus propios logros, alcanzar pequeñas metas que te vayas marcando.Por ejemplo, una paciente que tenía mucho complejo con sus caderas, así que iba con ropa súper holgada y no se sentía sexy para nada- cómo iba a sentirse bien si llevaba casi dos tallas más. Por supuesto le afectaba mucho a su vida en pareja, en la intimidad os podéis imaginar cómo esto le limitaba. Fuimos marcando pequeñas metas, alcanzables y cuando lo conseguía se premiaba J

 

Parece sencillo, casi de cajón. Pero que levante la mano, quien no tiene algún punto que trabajarse (o varios…).

No hay comentarios

Escribe un comentario